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9-Enero-2002 ¿El fracaso de la e-conomía o el triunfo de la Buromática? |
| Artículo de Jose Morales Barroso publicado
en Cinco Días.
Los ordenadores y las redes de comunicaciones, inteligentemente empleados, son una excepcional herramienta para mejorar la productividad y la eficacia de las organizaciones. Sin embargo, cuando falta el principal ingrediente, es decir, la inteligencia, producen exactamente el efecto contrario. Por desgracia, esto es lo que termina ocurriendo en la mayoría de los casos. Voy a poner un ejemplo ilustrativo. El IEEE (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos), es la mayor organización profesional de su ámbito en todo el mundo, formada por cerca de 400.000 miembros, entre los que me cuento. Hace unos años, decidieron crear una sede web, para ofrecer servicios con acceso a través de Internet. Hasta aquí todo perfecto, pues, por ejemplo, la renovación anual se puede hacer vía electrónica, evitando así un molesto y engorroso papeleo. Animados por la buena acogida de los nuevos servicios, a los directivos del Instituto les entró la euforia tecnológica, y decidieron empezar a ofrecer toda clase de servicios y accesos a bases de datos de información para los miembros. El resultado práctico de tan desmedido esfuerzo ha sido que ahora se dispone de las revistas impresas y, además, las mismas en formato electrónico. El problema es que, en lugar de convertir simplemente las revistas a formato PDF, lo cual no supone prácticamente ningún esfuerzo, las editan totalmente de nuevo para el acceso por Internet. Las ventajas para los socios de tamaño esfuerzo no están muy claras, si es que existe, pues de todos es conocida la incomodidad de revisar una publicación en la pantalla del ordenador. Para colmo de males, mientras que las publicaciones en papel están repletas de páginas de propaganda, que las financian generosamente, el equivalente electrónico sólo incluye algunos "banners", que no creo que cubran ni sus propios costes. Como resultado, se han aumentado los gastos de manera desmedida sin obtener a cambio las mejoras equivalentes. La demostración más palpable es que, debido al incremento de gastos de la edición electrónica, la cuota anual por miembro sube de 15 a ¡¡¡101 dólares!!! Creo que disponemos de suficiente experiencia para poder valorar si la tecnología se utiliza correctamente. Es indudable que los ordenadores son una gran herramienta de ayuda para manejar información, y que cuando se dispone de una red el efecto se multiplica. Conviene aquí recordar la famosa ley de Metcalfe, que dice que "el valor de una red es igual al cuadrado del número de usuarios de la misma". El éxito de Internet se debe a que ofrece conectividad universal a todo tipo de ordenadores y hoy en día incluso a los electrodomésticos. La buena utilización de los recursos requiere un conocimiento profundo de sus fundamentos, y éste es el gran déficit con el que nos encontramos hoy en las tecnologías de la información. Su evolución ha sido tan rápida que resulta difícil seguir su curso. Este déficit se encuentra especialmente entre los ejecutivos y directivos de las empresas, que, a partir de las informaciones aparecidas en los diversos medios, adquieren un conocimiento que tiene poco que ver con la realidad. Sin embargo, a partir de esa apreciación inexacta, toman decisiones, en muchos casos arriesgadas, que terminan llevando a toda la empresa a un caos del que algunas ya no vuelven a salir. Un ejemplo ilustrativo es lo que ha ocurrido con la tercera generación de móviles, el UMTS. Los responsables políticos, creyendo que tenían en sus manos la gallina de los huevos de oro con la asignación de las frecuencias, hicieron subastas en las que se movieron billones de pesetas. Lo más preocupante es que las empresas del sector, en las que se supone que tendría que haber técnicos competentes y conscientes de la realidad, entraron al trapo y se embarcaron en inversiones astronómicas, que les han llevado a una situación crítica. Entretanto, menudeaban en la prensa económica artículos de los grandes "genios". Entre ellos cabe destacar el caso de un ingeniero de Barcelona, que fundó una consultora por la que se pagaron más de ciento ochenta mil millones de pesetas (Cinco Días, sábado 16 de diciembre de 2000.) En la noticia de prensa, se decía como gran avance tecnológico que "en el móvil de tercera generación veremos el fútbol". Yo creo que es más fácil comprarse un televisor de bolsillo, que los hay por 15.000 pesetas, para hacer eso mismo… gratis. En cierta ocasión, durante el período de mayor euforia tecnológica, impartí un curso sobre tecnologías de redes de comunicaciones en una importante empresa del sector. Al dar mi opinión sobre la tercera generación de móviles, que iba en contra de la corriente, tres de los asistentes, del departamento de Marketing, se levantaron de sus asientos y abandonaron el curso. Según ellos, allí se estaban expresando "gratuidades" contrarias a los intereses de la empresa. Poco tiempo después, tuve la satisfacción de enviarles un recorte de prensa en el que el presidente de su empresa hacía unas declaraciones que coincidían con mis "gratuitas" opiniones. El resultado de todos estos desatinos ha sido un "negocio negativo". El gobierno alemán, por poner un caso ilustrativo, ha perdido mucho más dinero con la bajada de las acciones de su operadora de telecomunicaciones (Deutsche Telekom) que los ocho billones que ha recaudado por las licencias. De rebote toda la industria europea de equipos de comunicaciones, que estaba ganando ventaja a los norteamericanos con la tecnología de los móviles, se encuentra en una situación crítica, habiendo tenido que despedir a varios miles de sus empleados. Para colmo, la ventaja tecnológica que había conseguido Europa en este sector se ha quedado comprometida ante este caos económico, que no es achacable a "factores externos" o de "coyuntura". Hemos perdido todos en este desatino, pero ahora, los responsables han desaparecido. Sería deseable que alguien (gobiernos de los países o de la Unión Europea, ejecutivos de las grandes operadoras o de las empresas del sector) entonaran un "mea culpa" para reconducir el sector de las telecomunicaciones, básico para el desarrollo económico. Esto, que es algo gigantesco y por ello muy visible, sucede a menor escala en la mayoría de las organizaciones con sus sistemas de información y sus redes. Lo que ocurre en este caso es que la mala utilización de los recursos no es tan visible, aunque sus efectos son también devastadores. Mi experiencia con la banca electrónica ha sido lamentable. Me niego a convertirme en un terminalista de banco gratuito, tarea para la que los profesionales reciben una nutrida formación, operando a través de Internet con sistemas que cambian periódicamente su aspecto y modo de operar. Podríamos seguir extendiendo esto mismo prácticamente hasta el infinito, pues si revisamos la utilización de estas tecnologías en las empresas y organizaciones, el desastre, en un alto porcentaje de casos, suele ser proporcional al tamaño de la instalación. Por ello, propongo a la Real Academia Española una nueva palabra: BUROMÁTICA (el sistema más infalible para llevar una organización al caos) - "Aplicación de la burocracia con apoyo de la Informática, las Telecomunicaciones y la ISO 9000." ![]() José Morales Barroso, Socio-Director de L&M |
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